Estimulación temprana para los valores dormidos


Nuestra vida a veces nos lleva a transitar por situaciones complejas, esas que comprometen nuestros afectos más preciados, y cuando eso sucede nos sentimos presos de estados emocionales que inundan nuestra mente y poco nos dejan reflexionar sobre lo que esta sucediendo.  Pero,  cuando lo vivido comienza a tomar un  rumbo algo más calmo, nos es posible llegar a comprender que toda experiencia lleva consigo un bagaje de enseñanzas, si las sabemos ver y apreciar.

Siguiendo de cerca el tratamiento de mi sobrino más chico en ese arduo proceso de su estimulación temprana, descubrí algo que me había pasado inadvertido.  En un instante pude asociar esa acción concreta con la posibilidad de un cambio de actitud  en nuestra vida de relación.

Cuando a un niño se le van enseñando los diferentes ejercicios que naturalmente no puede realizar por sí sólo, es deslumbrante ver cómo, a los pocos días de ese aprendizaje, el pequeño los va incorporando.   Movimientos sencillos, realizados una o dos veces en la hora de trabajo, son suficientes para que luego los repita y asimile.

Entonces pensé que así como se produce esa transformación en el cuerpo de un niño, cuanto más, ejercitando desde otros espacios (emocionales y de pensamiento),  podríamos  modificar o ser modificados todos nosotros.  Obviamente no pude dejar de llevar esta experiencia al campo de las conductas y maravillarme al comprender lo trascendentes que podríamos ser para otros seres, hasta en los momentos, aparentemente más insignificantes.

¿Alguna vez se pusieron a pensar que quizas a las personas que conocemos o con quienes nos cruzamos,  jamás les han enseñado sobre el valor de la bondad, sobre la importancia de respetar y ser respetado, sobre del amor y la paciencia? ¿O si alguna vez fueron realmente escuchados, comprendidos o aceptados?.   Y no importa cuánto les hayan hablado de estos valores, sino si se los han hecho sentir.

En nosotros esta la posibilidad, no digo de cambiar esa historia, pero si  de “dejar una huella diferente”, tan distinta al color y al sonido de la violencia, el rechazo o  la discriminación.

Pero para hacer esto primero debemos descubrirlos nosotros.  Aclaro que no es la idea ver la vida color de rosa, porque cualquiera que intente esto se perderá en la irrealidad.  Es simplemente estar más atentos para que los vínculos que gestamos, no sólo no sean nocivos, sino que en ellos, al igual que en la “estimulación temprana” podamos ejercitar con otros el amor, la paciencia, el agradecimiento, la esperanza.

Que tal si desacartonamos nuestros músculos emocionales y mentales, y practicamos para que cada día nos salga un poco mejor.  El estímulo puede expresarse a través de una sonrisa, una palabra amable, un guiño, un sostén, una palmada o tal vez un silencio que evite que las cosas lleguen a mayores.  Si en el cuerpo físico de un niño funciona, cuanto más podemos hacer por el bienestar de muchas mentes.

5 Respuestas a “Estimulación temprana para los valores dormidos

  1. Me encantaron tus palabras Silvi!! Tan cierto!!! Intentaremos ponerlo en practica. Te felicito por tu pagina. Muy interesante. Un beso grande.

  2. Cristina

    Me parecieron hermosas tus reflexiones Silvi ! Sos clara, profunda, e invitas a todos a por lo menos intentar ponerlo en practica. Un beso!!!!!

  3. QUE HERMOSA REFLEXION SIL ME ENCANTOOOOOO 🙂

  4. Hermoso lo que escribiste Silvi !!!. Besitos

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