Correcto versus normal


Anhelo ServirQuien ha leído el propósito de mi blog, sabe que trato de mantenerme despierta en la búsqueda de valores extraviados y que a la vez intento ser como una especie de despertador  para  quienes se han ido adormeciendo.     Y no es difícil entrar en ese sopor.  Yo hace un tiempo caí en él,  cuando me encontré caminando por la calle y mirando con naturalidad a la gente que revolvía la basura; una escena que 10 años atrás me partía el corazón.

Darse cuenta no hace que las cosas cambien pero al menos me permitió ponerme a pensar acerca de dos términos, que antes estaban unidos pero hoy transitan por veredas diferentes: “normal” y “correcto”.  Que los niños pidan en la calle, que los alumnos desobedezcan o falten el respeto a sus maestros, ensuciar la ciudad, romper edificios públicos en nombre de un reclamo, considerar enemigo al que piensa distinto, todo eso puede que se vea como normal, pero dista mucho de ser correcto.

Me vienen a la memoria unas palabras de Viktor Frankl,  quien en su libro “El hombre en busca del sentido” cuenta que los prisioneros en un principio, ante el castigo infligido a sus compañeros, cerraban los ojos porque no soportaban guardar esas escenas.  Pero llegado un determinado momento, entraban como en una especie de “adaptación al campo”, donde sus sentimientos se embotaban y contemplaban impasibles las escenas sin siquiera inmutarse.

Tal vez eso mismo nos este sucediendo a nosotros.  El hombre hace millones de años debió aprender a adaptarse al medio en el cual vivía y con el correr del tiempo pudo, gracias a ese esfuerzo, dominar en muchos aspectos su mundo.   En esa tarea titánica de aprendizaje y crecimiento cometió muchos errores.  De ser un pequeño yo sojuzgado por su dios y por la naturaleza,  paso a creerse el amo y señor del universo.  Cuando en realidad no es ni lo uno ni lo otro.

En ese tiempo fue necesario adaptarse para sobrevivir, pero ¿por qué hoy seguir haciéndolo?  Muchos contestarán “nos adaptamos a la sociedad para vivir una vida normal, como la del resto de la gente”.  Si es así estamos en problemas,  porque hay muchos aspectos de esa “vida normal” que para la psicología y para la psiquiatría se asemejan más a enfermedades mentales que a logros obtenidos por el avance de la modernización.

Adaptarse sin hacer un examen de conciencia previo, nos convierte en simples robot del sistema, entes aparentemente autónomos pero carentes de identidad.

Yo no quiero adaptarme a lo que considero incorrecto, a lo que me denigra como mujer, como ciudadana, pero fundamentalmente a todo aquello que intenta quitarme una de las cosas más preciadas con que contamos los seres humanos, la dignidad.

Y no es necesario luchar contra lo que se nos impone, simplemente no le demos cabida en nuestra mente y menos en la de los niños, así impediremos que pierdan la pureza que traen en esencia.

Cuando lo correcto y lo normal se unifiquen, la paz, la concordia, el respeto, la alegría y el amor formarán definitivamente parte de nuestras vidas.

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