La lámpara mental


La mente, al igual que una lámpara reflectora, puede ser orientada hacia diferentes espacios.  Cuando la enfocamos hacia abajo atiende  a nuestro cuerpo físico, necesidades y emociones,  al girarla hacia arriba da vida a un maravilloso mundo de creatividad, emociones elevadas y discernimiento.

¿Quiere decir que cada uno de nosotros puede elegir hacia dónde dirigir su mente? Por supuesto que sí, todo en nuestra vida parte de un proceso de elección, consciente o inconsciente.  Cuando hablo de enfocar arriba o abajo no lo hago dándole una connotación de bueno o malo, ya es hora de dejar esos términos atrás y, como dice la Teosofía, comenzar a hablar de correcto o incorrecto, real o ilusorio, verdad o ignorancia.

Mirar «siempre» hacia abajo nos vuelve  esclavos de necesidades y  deseos, los cuales como fuerzas impulsoras dan el puntapié a una serie de movimientos, muchos de ellos desarmónicos, que nos alejan de nuestro eje y nos impiden tener un momento de  quietud para reponernos.   Estar activa/o es una cosa y no poder parar de hacer o desear , algo muy diferente, esto último produce  un desgaste energético pues despierta en nosotros ansiedades, inconformismo, temores de no poder alcanzar lo deseado, etc.

¿De qué nos tenemos que cuidar entonces? De que nuestros deseos no se conviertan en devoradores de cosas y personas en su afán de lograr sus objetivos.  Los deseos son siempre cambiantes y una vez alcanzados, se escurren como el agua que intentamos retener en nuestras manos;  son fuerzas que nutren de valor a cosas y personas para luego de obtenerlas quitarles hasta el último potencial, volviéndolas desechables y carentes de cualquier atractivo.  Y no es que sean “malos”, sino que su naturaleza es la impermanencia,  el ser  insaciables, desbastadores, poco afectos a cualquier freno de razón al que intentemos someterlos.  Por eso cuando toman la batuta, la mente se convierte en su fiel esclava,  cuya única tarea es  convertirse en un medio para la concreción de sus variados intereses.

Es así como el hombre pierde encarnaciones no pudiendo concienciar el potencial que tiene guardado en sí mismo y ese inigualable  poder creativo se ve reducido a ser un mero instrumento para alcanzar cosas desechables, perecederas y nada sustentables.

Hacer un buen uso de ese potencial mental  implica  redireccionar la mirada.  Si bien la sociedad en la que vivimos fomenta los deseos materiales es fundamental darle un espacio a los anhelos o propósitos espirituales.

Lo material es valioso en la medida en que nos de un confort para dedicarnos al descubrimiento personal, a realzar nuestras relaciones, a potencializar el bienestar mental y espiritual.   Muchas personas eligen dedicarse de lleno a cubrir todo lo material para poder el día de mañana disfrutar de un tiempo para sí, pero ¿por qué esperar tanto si se pueden hacer ambas cosas?.  Podemos  trabajar en pos de un bienestar físico pero con la mente enfocada hacia lo verdaderamente esencial:  disfrutar de la pareja, no perderse ni un minuto de calidez o charla con los hijos, re descubrir a los padres, generar vínculos de fraternidad con amigos y compañeros, estar más atentos a la necesidades de quienes se cruzan en nuestro camino, tener un tiempo de lectura y reflexión, de soledad constructiva… y la lista podría llegar al infinito.

Todos los hombres necesitamos de la energía que nos mueve a la acción, que nos saca de tamas (la inercia), que nos impulsa en la búsqueda de la perfección pero es importante también que sea nuestra mente, como una lámpara encendida desde lo alto, quien guíe esas acciones y nos convierta en nuevos faros de Luz.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s