En la plenitud de la vida


Llegando al último martes del mes de Julio,  quiero contarles cómo me surgió hacer esta travesía.  La idea de hablar sobre los ciclos de la vida comenzó cuando vi la foto de una mujer mayor teniendo entre sus manos un pájaro y observándolo con una mirada de profunda serenidad y alegría.   Ese post,  que titulé: Lo que nos resta por vivir  fue para mí la posibilidad de poner en palabras el tipo de vejez que intento alcanzar.

Luego, cada martes, traté de ir desarrollando los pasos necesarios para convertir ese anhelo en una realidad.  Así surgieron El niño que habita en ti,  El eterno adolescente y Transitando la adultez, como una manera de reflexionar sobre nuestras conductas nocivas o poco productivas a la hora de poner en práctica nuestro propósito.

Hoy me sorprendí gratamente cuando, buscando material para una clase, encontré una frase del Papa Francisco que resume y a su vez suma mucho conocimiento a todo lo que he venido escribiendo a lo largo de estos días.  El enseñó que:

papa-francisco-050413“En la voracidad insaciable del poder, consumismo y falsa eterna juventud, los extremos débiles son descartados como material desechable de una sociedad que se torna hipócrita, entretenida en saciar su “vivir como se quiere” (como si eso fuera posible), con el único criterio de los caprichos adolescentes no resueltos

¡Realmente maravillosa!  Son palabras de una profunda sabiduría que nos invitan a cuidarnos de:

No ser devorados por el poder en cualquiera de sus manifestaciones;

No equivocarnos queriendo llenar nuestros vacíos existenciales con pasatiempos y banalidades;

No buscar la eterna juventud en el mundo físico porque sólo es posible en el espiritual;

No vivir como se quiere sino como se debe.  ¿A quién se lo debemos? A nuestro ser interno, a nuestra alma, espíritu divino o como queramos denominar.

Lograr hacer de estas palabras una realidad en nuestra vida, créanme es Vidapermitir que la paz y la alegría invadan nuestro corazón. Cuando eso sucede ya no nos importa más el paso del reloj, ni las arrugas que surcan nuestro rostro, ni tememos lo que está por venir, ni nos apesadumbra lo pasado, porque estamos disfrutando plenamente de este presente y tenemos, como se ve en los ojos de esa viejita o en los del Papa  Francisco, la inmensa dicha de estar vivos para seguir descubriendo el profundo amor de Dios en la naturaleza y en cada ser que cruza nuestro camino.

De eso se trata,  de “vivir” sin desperdiciar ni un sólo instante, con el firme propósito de despertar cada mañana agradeciendo la nueva posibilidad de enmendar errores, generar nuevos lazos y construir desde el corazón, el pensamiento y la acción una vida digna hasta el final de los días.

Nuevamente gracias por estar ahí acompañándome siempre en esta aventura, en este intento de dar Vida a nuestras vidas.  Un beso grande.

3 Respuestas a “En la plenitud de la vida

  1. Hermoso Silvina

  2. Hermosas palabras, y sobre todo: hermosa forma de vida!!

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