Aprender a ser valientes


Belgrano_y_San_MartínComo escribí en el post anterior considero que hay que ser muy valiente para admitir los errores que cometemos.  Siglos atrás esa palabra estaba íntimamente relacionada con los hombres que luchaban en guerras, en los campos de batalla. Quienes pasaban por eso y lograban volver a sus hogares eran considerados héroes y quienes morían defendiendo a su pueblo eran venerados por todos.

Los tiempos han cambiado, aunque lamentablemente ronda la posibilidad de una nueva guerra, podríamos decir que lejanas han quedado esas experiencias para la mayoría de nosotros.

Pero tanto en esos momentos como ahora siempre han existido hombres que con sus discursos, en cada una de sus palabras, intentaron trasmitirnos el inmenso valor que implica más que enfrentar a otros enfrentarnos a nosotros mismos.

ValentiaHay que tener mucho coraje para vernos descarnadamente, admitir las debilidades, reconocer los desaciertos y seguir amándonos.  Porque si perdemos ese amor difícilmente superaremos con dignidad todas esas equivocaciones.

El Gral. San Martín lo expresó muy bien: “Si hay victoria en vencer al enemigo; la hay mayor cuando el hombre se vence a sí mismo”.  Él fue un ejemplo de trabajo personal, sus pensamientos muestran como, no sólo peleo con enemigos sino fundamentalmente con sí mismo para alcanzar la preciada libertad.

Nosotros ya no somos esclavos de señores feudales, ni de reyes poderosos pero a veces elegimos serlo de pensamientos que poco nos ayudan a vivir libremente: “no puedo”, “no sé”, ” a mí eso no me importa”, “así soy yo”, “si las cosas fueran diferentes” y miles de excusas más.

Seamos héroes al estilo 2013!

Caminemos erguidos sin dejar que nuestras debilidades nos aplasten, usándolas como objetivos de superación.  Respiremos aire puro y no nos intoxiquemos con los vahos de antiguas dependencias. Aceptemos el camino que nos toca recorrer buscando siempre observar sus mejores paisajes.  Tengamos tramos solos para reflexionar sobre nuestras conductas, para conocernos y otros en compañía para dar y recibir, para tratar de concienciar el valor de la unidad.  Digamos siempre la verdad (interna y externamente) para que lo que construyamos se afiance en bases bien sólidas.

Que trabajar en el amor, la humildad, la empatía, la concordia, el servicio y la valentía sea el poderoso motor con el que arranquemos cada día.

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