Tu mente: archiva, justifica o vive?


Es bueno reconocer que somos seres complejos pero también fascinantes. Liberarnos de esa complejidad nos permitirá descubrir una ilimitada capacidad de ser.  Cuanto más esquemáticos o atados a las estructuras mentales que nosotros mismos hemos creado, menos libres.  Y una de las formas de reconocer esto es tomando conciencia del uso que le damos a nuestra mente.  Porque nos guste o no como dice una antigua máxima “Somos el resultado de lo que nos hemos pensado”

A nuestra mente ¿La usamos para organizar y archivar pensamientos, sentimientos y   recuerdos?  ¿Todo tiene que estar en el orden establecido porque si no entramos en pánico? Eso sucede cuando no vivimos en el presente sino que nos manejamos de acuerdo a lo que hemos logrado acumular a lo largo de la existencia.   Por eso si por ejemplo recordamos a la tía Tota como alguien bueno de nuestra infancia, así permanecerá por los siglos de los siglos.  Pero si el recuerdo que tenemos de ella no es el mejor, aunque los detalles que provocaron esa idea ya sean obsoletos o ella haya cambiado, jamás se nos ocurrirá sacarla de ese casillero y simplemente no le daremos ninguna cabida en nuestra vida de adultos.

O ¿La usamos como si fuera nuestro fiel abogado?  Esos que estamos acostumbrados a ver en los casos más resonantes de nuestra vida social, que defienden lo indefendible,  sin que les importe utilizar cualquier artimaña ilegal o monetaria con tal de dejar libre a su cliente. Quienes justifican todo con tal de no alterar  los deseos de su representado.

Tenemos que reconocer que todos hemos crecido archivando vivencias, que justificamos más de una vez nuestra acciones y que nos encanta tener siempre la razón. Pero mientras sepamos los mecanismos con los que nos manejamos y al reconocer intentemos trabajar para cambiar esas actitudes, algo iremos cosechando.

Si el hombre pudiera vislumbrar el poder que posee su mente,  si concienciara que de ella surgen las certezas, las intuiciones, esas que quizás tenemos en forma esporádica y que se pueden experimentar cuando aprendemos a controlar el mundo emocional, cuando nos replanteamos los esquemas y los re definimos, dándole a nuestras ideas libertad y, si es necesario, una nueva dirección, que distinta sería su vida.

DisfrutarCuando la mente se activa y le permitimos ampliar sus conexiones, buscar y aceptar tener menos condicionamientos y ataduras, es como si viniéramos manejando un auto cansados o medio dormidos y abriéramos la ventanilla dejando entrar la brisa fresca de la mañana, para que un soplo de vida nos sacuda y vivifique.

Y vos ¿Qué uso le das a tu mente? Si la tenes algo abandonada comenzá a tomar conciencia del caudal que posee, que pudiéndote llevar a la realización personal se limita a algo tan impermanente y poco trascendente como un simple deseo, un  esquema o un capricho.

El resultado de una mente fija, basada siempre en parámetros establecidos en un ayer,  a la que le cuesta dar espacio a los pensamientos de otros, no es sólo el dolor sino fundamentalmente el peligro de perderse en sus vericuetos y transitar en forma lúgubre y sombría un existencia, de manera absolutamente opuesta y alejada al propósito por el cual decidió encarnar.

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