Confucio


Fallas

Siempre las palabras del Maestro me llenan el alma.   Amo profundamente su filosofía porque al igual que un buen padre, ocupó su vida predicando cómo comportarse con responsabilidad moral. Virtud que debe poseer un hombre para ser considerado como tal.

Él me ha enseñado que no hay nada por sobre la Bien y que este no conoce de posición social, rango o cuna sino que es un tesoro activo o dormido en cada uno de nosotros.  En algunos seres lo vemos desde la más tierna infancia, en otros es tarea del educador (padre, guía, maestro) el despertarlo.

Responsabilidad

Fundamentalmente me trasmitió que quienes aspiran a ser elegidos o sobre quienes ya recae la tarea de dirigir (más en puestos de gobierno) tienen la obligación de cumplir las normas con mayor rigor que el resto.

No bastan las buenas intenciones, las palabras bonitas o los gestos grandilocuentes para ser respetado y ocupar con honor el cargo conferido. Para tener autoridad y respeto se requiere haber aprendido a amar a los semejantes más que al poder que ese puesto nos dará, servir a sus necesidades más que a los apetitos personales y haber elegido una escala de valores donde el dinero, la posición social, el poder o la fama no sean los objetivos más preciados.

falsedadFue muy directo cuando les habló a los gobernantes: “Si gobiernas al pueblo por medio de leyes y los mantienen en orden por medio de castigos ellos eludirán los castigos pero perderán su sentido de la vergüenza.  Pero si los gobiernas por medio de tu excelencia moral y los mantienes en orden por medio de tu conducta recta, ellos retendrán el sentido de la vergüenza y se pondrán a la altura de tu modelo”

Hoy al mundo esta carente de excelencia moral.  Cuando la excelencia se hace presente a nadie se le ocurre sentirse por sobre otro, ni tomar lo que no le es propio ni permitir que otros lo hagan.   El juez jamás será ladrón ni el ladrón cómplice de los uniformados.  No es necesario hacer justicia por mano propia porque cada institución cumple con su tarea manteniendo el orden y la disciplina, herramientas básicas para el crecimiento de una familia y una nación.  No hay necesidad de que existan castigos porque el hombre sabe perfectamente lo que “debe” hacer, jamás se le ocurriría accionar en lo contrario.

Cuando la excelencia moral lidera en la mente y el corazón de los hombres no hay cargos eternos, ni amiguismo, ni favores, ni coimas, ni injusticias justificadas.  A nadie se le ocurre tener más de lo que necesita porque sabe que lo que le sobra se lo está quitando a otro.

DiamanteMovilBrillante

La excelencia moral es un diamante que llevamos guardado en lo más sublime de nuestro ser, oculto por velos que nos impiden verlo, al igual que una piedra preciosa encerrada dentro de la roca y es deber del educador tallar la piedra (representada por la personalidad) para descubrir dicha joya.  ¿Cómo? Reemplazando vicios por virtudes.

Los conceptos de Confucio son muy elevados aún para este mundo aniñado en el que vivimos pero es nuestra obligación como individuos en la función de padres, maestros, jefes o mandatarios comenzar a cumplir estas normas básicas si aspiramos tener algún día un glorioso mañana.

 

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