¿Qué hago con lo que me sucede?


hh-0321-aldous-huxley-biografia-obra-mundo-feliz“La experiencia no es lo que le sucede a la persona, es lo que la persona hace con lo que le sucede”

Una verdad muy cierta y profunda.

Cada uno de nosotros tiene hacia atrás una historia que contar a sus hijos, sobrinos o nietos, o sea, a todos aquellos que por edad no han tenido la posibilidad de vivir con nosotros esas circunstancias.  Y siempre se corre una ventaja cuando nuestras narraciones son escuchadas por oídos jóvenes que no pueden corroborar a favor o en contra lo que decimos.

Eso mismo pasa cuando vamos a terapia y el analista comienza a través de lo que contamos  a tomar contacto con las vivencias que tenemos con nuestros padres, familiares, amigos, compañeros de trabajo.  Es así como se forma una impresión de todos ellos en base a lo que expresamos.

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La pregunta que cabe hacerse es: ¿esos seres son así?, ¿lo que viví sucedió de esa forma?.  En un 90 %, por dejar un margen, la respuesta es “no”.

Por eso me encantó esta frase, porque es muy cierto esto de que lo que generamos como experiencia de vida no es lo que nos sucede sino lo que “elegimos” hacer, creer, guardar de ello. Y de acuerdo a esa elección será el resultado al que lleguemos al final de nuestra existencia.

Tomar experiencia en la vida significa hacerme cargo de lo que nos pasa, con todos los pro y los contra que vienen, sin echar culpas y siempre buscando el aprendizaje que podamos rescatar.

Todo el tiempo nos suceden cosas, desde que nacemos vivimos miles de circunstancias en las que están involucrados seres que por apenas un instante, meses, años o toda la vida participan de ellas.  Pero podemos decir que tienen “experiencia”quienes eligen salir de la pasividad, el malestar y “hacen” algo con eso que les sucede.  Y ese “hacer algo” debería estar en función de aprender para crecer.

Siempre he pensado que no es que nos pasan muchas cosas, es más, me atrevería a decir que siempre nos pasan las mismas, una y otra vez:  o nos traicionan, o sentimos que no somos valorados, o perdemos, o siempre algo se cruza para impedir que alcancemos lo deseado.

La clave ante esto es hacernos una pregunta: ¿Para qué me pasa esto?

La respuesta tiene que ver con un trabajo personal en el que debemos profundizar.  Por ejemplo:  “Sistemáticamente me traicionan”, entonces me pregunto: ¿Qué despierta la traición en mí?  Si hace nacer el odio, el enojo y las ganas de hacer lo mismo, evidentemente no he aprendido nada.  Combatir un error con otro no es precisamente algo sabio.  Sé que no a todo el mundo le interesa alcanzar la sabiduría pues esta implica usar la mente y comportarse como un ser humano y muchos prefieren en el mundo de las bestias actuar de igual modo.   Y está bien que así sea, cada uno es libre de elegir aprender por conciencia o por dolor.

se agradecido

Personalmente, hace unos años y después de sufrir mucho decidí dejar de estar siempre pendiente de lo que quería que me sucediera o de lo que no y acepté ser artífice de mi destino, tratando de transformar las circunstancias, aún las más adversas en tiempo de crecimiento. Deje de patalear, de exigir, de encapricharme  y comencé a valorar y a agradecer (esa es la palabra clave) por cada cosa, momento o compañía.  A partir de allí he tenido y sigo teniendo experiencias que me ayudan a vivir más plenamente.

 

 

 

 

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