La dignidad como elección


liberarseQuiero dejar en este día fragmentos del libro “El hombre en busca del sentido” de Viktor Frankl.

Si bien esta obra literaria fue escrita en base a la experiencia de su autor en campos de concentración, todas y cada una de sus palabras nos sirven, a nosotros, ciudadanos libres de cárceles físicas pero muchas veces prisioneros de limitaciones mentales y emocionales o de circunstancias de vida.

A pesar de todo el dolor vivido, él logra rescatar, en esos terribles momentos una enseñanza clave para todo hombre que aspire no perder su humanidad.

Los dejo ahora con su relato:

“Como el prisionero era testigo habitual de escenas de brutalidad desorbitada, su impulso agresivo aumentaba sensiblemente.  Yo mismo notaba crisparse mis puños cuando la rabia se apoderaba de mí, aunque yacía hambriento y cansado.

La libertad interior

Este intento de ofrecer una descripción psicológica y una explicación psicopatológica  de las características típicas de la psicología en un campo de concentración quizás pueda inducir a pensar que el hombre es un ser completa e inevitablemente determinado por su entorno (y en este caso el entorno supone una estructura insólita -anormal-  que le obliga a someterse a unas infranqueables leyes dominantes y represivas).  Pero, ¿qué decir de la libertad humana? ¿No existe una libertad espiritual frente a la conducta y al entorno?… ¿Demuestran las reacciones psicológicas de los internos que el hombre es incapaz de escapar a la influencia de las circunstancias externas, cuando estas son asfixiantes como las reglas de un campo de concentración? ¿Carece el hombre de la capacidad de decisión interior cuando las circunstancias externas anulan o limitan la liberad de elegir su comportamiento externo?

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Puedo contestar a las preguntas anteriores desde la óptica de la experiencia y también con arreglo a los principios.  Las experiencias de la vida en un campo demuestran que le hombre mantiene su capacidad de elección… El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en aquellos crueles estados de tensión psíquica y de indigencias física.

darAl hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino.

Y allí siempre se presentaban ocasiones para elegir.  A diario, a cualquier hora, se ofrecía la oportunidad de tomar una decisión; una decisión que determinaba si uno se sometía o no a las fuerzas que amenazaban con robarle el último resquicio de su personalidad: la libertad interior

En conclusión, cada hombre, aun bajo unas condiciones tan trágicas, guarda la libertad interior de decidir quién quiere ser -espiritual y mentalmente- porque incluso en esas circunstancias es capaz de conservar la dignidad de seguir sintiendo como un ser humano.

Dostoyevski dijo en una ocasión: “Sólo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos”  Estas palabras acudían continuamente a mi mente cuando conocí a aquellos auténticos mártires cuya conducta, sufrimiento y muerte en el campo fue un testimonio vivo de que ese reducto íntimo de la libertad interior jamás se pierde…

Y es precisamente esta libertad interior la que nadie nos puede arrebatar, la que confiere a la existencia una intención y un sentido.

El destino, un regalo

El talante con el que un hombre acepta su ineludible destino y todo el sufrimiento que le acompaña, la forma en que carga su cruz, le ofrece una singular oportunidad -incluso bajo las circunstancias más adversas- para dotar a su vida de un sentido más profundo.  Aún en esas circunstancias se le permite conservar su valor, su dignidad, su generosidad.  En cambio, si se zambulle en la amarga lucha por la supervivencia, es capaz de olvidar su humana dignidad y se comporta más allá a como lo haría un animal…  

En esa decisión personal reside la posibilidad de atesorar o despreciar la dignidad moral que cualquier situación difícil ofrece al hombre para su enriquecimiento interior.”

Una verdadera joya para la reflexión.

 

 

 

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