La guía en un mandala


Este sábado cuando llegué a mi clase de Meditación, Clarita una de mis compañeras me entregó un cuaderno con dibujos de mandalas diciéndome que quería que lo viera.  Les cuento que meses atrás ella sufrió un accidente en la vía pública que la obligó a permanecer mucho tiempo sin poder moverse y dedicó gran parte de ese tiempo a pintarlos, haciendo a su vez ejercicios de respiración, concentración y meditación al realizarlos.

mandala

 

Me encantó la idea de poder mirarlo y, acostumbrada a no buscar sino a ver !qué sale!, lo abrí donde mi dedo se posó.  Me encontré ante una maravillosa combinación de colores,  mi vista luego se detuvo en el título:

“VOLVER A MIRAR”

¡Qué hermoso mensaje!  En ese momento me vino una catarata de ideas que fui emitiendo mientras ella me miraba…

Re significar la vida, los momentos, las vivencias

No dar por sentado que lo que vi, escuché es así…volver a verlo

No entrar en la actitud de mirar sin ver

No creer saber lo que sucede, no catalogarlo todo bajo perimidos esquemas

Volver a mirar como hacen los niños, descubriendo un mundo nuevo cada vez, Niño mirasorprendiéndome de mí, de los otros, de la vida misma.

Volver a mirar es volver a creer que más allá de lo observado hay hilos invisibles que nos conectan con la Verdad, hoy oculta detrás de tantas sombras.

Toda esta vorágine tuvo que frenarse porque comenzaba la clase.  Una vez finalizada volví a abrirlo para deleitarme con el resto y… nuevamente lo hice en la página del mismo mandala.  Otra vez esas tres palabras frente a mí: VOLVER A MIRAR.  Indiscutidamente esa era mi tarea.  Con Clarita nos sonreímos y la agradecí por compartir su creación conmigo porque hacerlo me había permitido descubrir pensamientos para reflexionar durante el último mes del año.

Y justamente esa es la invitación que les hago a todos ustedes:

Invitacion

En este tiempo próximo al final de un ciclo sería beneficioso que, más allá de cumplir con todos los rituales que el mundo de las formas nos exige, dedicaran un tiempo de silencio para comunicarse con ustedes mismos.

No para hacer reclamos sino para buscar un nuevo propósito o desempolvar el que ya han elegido.  Un tiempo para trabajar en la verdad, el agradecimiento, en tomar contacto con esos “hilos invisibles” que nos vinculan no sólo a la Luz que habita en cada uno de nosotros sino a la Energía Divina que vive en nuestros hermanos.

Todos podemos, al igual que lo hizo Clarita sin saberlo, aportar palabras de reflexión personal y realización a otros;  pero para eso es fundamental que primero pasemos un tiempo con nosotros conectándonos desde el corazón y la mente con un objetivo, una meta o un propósito que nos trascienda.

Estoy convencida que:

“Somos un punto de Luz dentro de una Luz mayor”  

 

 

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