El valor de aprender


Me fascina pasar por las aulas de la facultad y ver a tantas personas escuchando una clase, con sus cuadernos de notas, sus libros y mentes abiertas para incorporar nuevos conocimientos.

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Siempre que los veo pienso que lindo sería que todos los seres, de una u otra forma, comprendieran el “valor de aprender”.

A diferencia de cuando iba a la escuela hoy puedo asegurarles que me encanta estudiar y llevar eso a la práctica y que, si mi cerebro me acompaña, me gustaría hacerlo hasta el final de mi tiempo.

Y cuando digo estudiar no me refiero a hacer una carrera, ni un posgrado, ni a acumular información, hablo de incorporar todos los días algún conocimiento que despierte nuestra inteligencia emocional.  Esta inteligencia es la que nos permite responder sabiamente a las vicisitudes cotidianas, a lo que se presenta aquí y ahora, es la que nos lleva a pensar o plantear inquietudes personales y espirituales.

inteligencia_emocionalMuchos consideran el estudio como un medio para avanzar en el ámbito laboral, otros sólo lo siguen porque le interesa “saber más” o destacarse, pero yo no me refiero a esos casos.

Gran parte de la humanidad está ocupada en resolver cuestiones concretas que le insumen toda la jornada, quedando al final exhaustos y obviamente sólo con ganas de descansar.  Lo que desconocen es que si dedicaran, aunque fuera una hora, a aprender algo que les generara felicidad y les permitiera realizarse descubrirían que de ello surge una energía distinta y de una incalculable fuerza revitalizadora.

Somos prisioneros de demandas físicas y emocionales propias y de quienes nos rodean y por esa razón olvidamos darle un espacio al mundo del pensamiento (a través de la creatividad, la reflexión, la lectura, las charlas con personas a quienes admiramos o de quienes podemos aprender) el cual es fundamental para elevar la conciencia y trascender las fronteras de nuestras limitaciones.

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Para esto no es necesario salir de casa, ni contar con dinero pues gracias a Internet existen muchos sitios donde aprender lo que necesitamos y donde escuchar a seres inspiradores para nuestra vida.  Lo importante es no quedarnos atrapados en lo cotidiano, no dejar que la vida nos aplaste o que las circunstancias nos devoren.  No permitan que eso suceda.

Reflexionar es un ejercicio mental  maravilloso y para realizarlo podemos valernos de pensamientos de quienes han recorrido el camino antes que nosotros.  Al final de escrito les dejo un vídeo con frases del Dalai Lama, lo único que necesitan es elegir una de ellas, la que sientan más afín y antes de dormir, cuando ya la casa este en calma, repetirla dejando que su mente haga el resto.

Créanme que el “Pensador” que habita en nosotros, nuestro “Ser interno” o ese Aspecto divino que guía nuestros pasos en forma imperceptible se sentirá pleno porque ese es “Su alimento“.  Así mientras el cuerpo físico descansa nuestra mente, gracias a esa melodía silenciosa, podrá trabajar reflexionando sobre ella.

Anhelo que tengan un buen y productivo descanso!!!

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