La sabiduría de los Grandes


GandiEsta máxima encierra una verdad que debería ser practicada por todos nosotros y enseñada a los niños desde la más tierna infancia.

El bien, la bondad, la justicia, no son «estados transitorios» en la vida de los seres humanos, se hace el bien o no se hace el bien, somos bondadosos o no los somos, somos justo o actuamos injustamente.  Como lo expresa muy bien el Maestro Gandhi, cada hombre debe decidir actuar siendo coherente con sus principios, sea donde sea, le convenga o no lo convenga, gane o pierda con ello.

buda-1Lograr esa coherencia o trabajar en ella nos permitirá llevar un «Recto modo de vida», enseñanza que forma parte del Noble Óctuple Sendero trasmitido por el Maestro Buda.

En los últimos tiempos la humanidad ha disociado su pensar, de su sentir y de su actuar. Ha reducido el pensamiento a cuestiones concretas, especulativas y sin trasfondo esencial, dejando que sus emociones se desbanden y provoquen acciones impulsivas y generalmente equívocas e irreparables.

Esa misma humanidad por su falta de autoestima es la que vive presa «del qué dirán» no pudiendo desarrollar la fortaleza necesaria para escuchar la voz de su conciencia y poner nuevamente en orden todo ese desfasaje físico, emocional y mental.

Un «Recto modo de vida» lleva al hombre a SER:

Consciente de sus emociones, de aquellas cualidades que necesita potenciar y de los defectos que debe trasmutar.

Fiel a sus pensamientos, sabiendo que estos deben mejorar cada día en bien del Todo (como dice Ghandi) que incluye: a sí mismo, su familia, su país, el mundo y hasta el universo.

Coherente con su proceder, evitando disociarse y no ser de una forma en su casa, de otra en el trabajo, distinto con los amigos o con quienes no quiere o rechaza.

Lo que Ghandi plantea  es fundamental porque vivir fragmentados,  no siendo auténticos es la antesala de un grave problema mental.

positvo2

Levantarnos con pensamientos positivos, sintiendo la necesidad de hacer el bien y que la primera contrariedad eche por tierra ese impulso es normal pero no debería ser costumbre;  en cambio, intentar no derrumbarnos y estar atentos a que nuestras acciones estén acordes al propósito «de hacer el bien», sería comenzar a cultivar el recto modo de vida.

Pero nada de esto es posible si primero el «bien» no lo aplico a mi vida, y con esto no me refiero a ser condescendiente con nosotros;  hablo de «ser buenos» como consecuencia de pensar, sentir y actuar dignamente.

HACER-EL-BIEN

Puede que por momentos los excesos, las demandas sociales y laborales, las conveniencias silencien ese Sonido Interno, pero les aseguro que jamás lo anularán.  Salvo que sumergidos en la droga o el alcohol los sujetos elijan «anestesiar» esa parte Divina que habita en ellos, en esos casos la dignidad propia y ajena pierde valor para esas mentes y corazones.

Trabajemos para que cada vez más personas dejen de lado el ruido ensordecedor de las diferencias, aprendan a buscar la unidad (pienso – siento – digo) y a plasmarla en cada momento de su día.  Esto no sólo vivificará su dignidad sino que les permitirá sentir la Alegría plena del deber cumplido.

 

 

 

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s