Desterremos del mundo la desesperanza


Mi anhelo es que cada hombre que habita esta tierra pueda atesorar en lo más profundo de su corazón la esperanza y que más allá de las circunstancias que deba atravesar nunca pierda esa cuota de fe, de visión de cambio, de mejoramiento que hace que la vida tenga un sentido.

esperanzaSé que en el mundo suceden cosas graves que nos desgarran, especialmente a aquellos que sufrimos no sólo por nuestras vicisitudes sino también por la de nuestros semejantes, y es justamente por eso que sentí la necesidad de hablar de este tema que surgió en una clase de meditación en Plenitud.

Nosotros estamos imposibilitados de cambiar el curso de las cosas en su totalidad pero sí está en nuestras manos contribuir para que esto no se propague

DESESPERANZA1Porque cuando un sólo hombre entra en la desesperanza, por perder su trabajo, por una desilusión, por ser estafado, por tener que vivir una guerra, por perder su capacidad de hacer, o miles de causas más, es como si se apagara una luz y la oscuridad se apoderara de ese espacio.

Y ¿qué podemos hacer nosotros?  Básicamente tratar de que eso no nos suceda, sabiendo que por sobre todas las circunstancias que nos tocan vivir esta el principio de la Voluntad que es la que nos debe mantener en la cima.  Pues sólo desde ese lugar podremos mirar con la distancia suficiente y tener el discernimiento necesario a la hora de  elegir la dirección a seguir.

Paralelamente a esta tarea debemos estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor, alejarnos por un rato de nuestras dificultades y mirar el rostro de otros aprendiendo a descubrir la señal de la desesperanza.  Y en ese momento actuar, con una palabra de aliento, un gesto, una compañía que impida que esa chispa que ya titila se apague.  Insuflando nuestra propia luz para revivir a la que está desapareciendo.

corazon

Es trascendente esta acción a realizar porque cuando no dejamos que una luz se esfume en la oscuridad estamos trabajando para Dios, somos sus Servidores, los Custodios de esa Llama que Él representa.   ¿Qué tarea podría ser más loable que irnos de esta vida habiendo cumplido con el deber de amar y cuidar a nuestros semejantes, no permitiendo que caigan física, emocional o mentalmente?

He incluso más que eso, estamos dejando que el aspecto Divino se exprese dentro de nosotros.  Porque como dijo Platón “Dioses sois…”  sólo que lo hemos olvidado.

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