A despertar!!


Ha comenzado el último mes que trae, de una manera vertiginosa, el llamado presuroso de nuestra atención al darnos cuenta de que todo lo que habíamos planeado no ha llegado a concretarse a lo largo del año.

Se produce la señal de alerta…

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Es así como las dietas o los planes de inscribirse para aprender desde tejido hasta cómo usar una computadora se ven colapsados por el poco tiempo que queda para concretarlos.

Nos desesperamos, nos deprimimos, empezamos a buscar culpables para, de alguna manera, zafar de hacernos cargo.  Pero en el fondo si nos sinceramos vamos a reconocer que somos los únicos responsables.

desesperadoSi poseemos una personalidad inmadura daremos vueltas en estos pensamientos durante todo el mes sin concretar nada ni redireccionar lo no realizado.  O sea, nos quedaremos en el mismo lugar pero más mareados, más cansados e insatisfechos.  Y así comenzaremos un nuevo ciclo con pocas expectativas o muchos pensamientos fantasía.

En cambio, si hemos trabajado en nosotros mismos para tener una personalidad madura, nos ocuparemos  de analizar cuál de esos antiguos proyectos elegimos colocar en este presente y en forma automática, sin esperar al 1 de enero del 2016, buscaremos dónde llevarlo a cabo.

¿Saben por qué?

Porque la madurez nos enseña que el tiempo para hacer es siempre “hoy”.

Un sujeto adulto dirá: “para qué esperar, para qué retrasar algo pendiente.  Si no lo hago debe ser porque alguna emoción, circunstancia o miedo me frena, y de ser así, esto debe ser examinado. De lo contrario, terminará convirtiéndose en una piedra en el camino, que no me impide avanzar pero lentifica mi paso”

Eso es tener conciencia: es no obviar lo que nos sucede, no negarlo sino darle existencia para que mejore.

Se avecinan nuevos tiempos y lo más importante de ellos no es lo que traigan sino lo que haremos con ellos.  Empecemos revisando lo pendiente, anotándolo y luego decidiendo cuáles de esas cosas aún nos importan.  El resto, sin pena ni gloria, se borra.

lista

No ocupemos espacios preciosos de nuestra vida en fantasear en futuras ejecuciones a las que en este momento no lo damos cabida, si queremos que tengan existencia empecemos por darle entidad ahora.  Tampoco perdamos tiempo en pensar y sufrir por lo que no fue, lo que no llegamos a hacer, lo que no nos dejaron desarrollar.

Algunas de las preguntas que podemos hacernos para reflexionar sobre esto, sin necesidad de que cambie el calendario, son:

¿Qué quiero hoy? ¿Qué debo hacer hoy?

¿Con qué cuento?

¿Hacia dónde quiero dirigirme a partir de este preciso momento?  

Recordando que lo pasado ya FUE, ya no ES ni SERA. Solo vale este instante.

 

 

 

 

 

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